Marazu - Presentación de "Escandinavia"
La Galileo hasta arriba y Marazu nos recibió con el tema que abre Escandinavia: “Hiroshima”, que comenzó con la dulzura de los arcos de Adela Torres y Manu Clavijo acompañadas del bajo a las manos de Jacob Reguilón. Una instrumentación sencilla a la que pronto se unió la voz de Jorge como presentación de un proyecto que derrocha intimidad y desnudez.
A partir de ahí nos esperaba una selección de canciones que nos transportó a través de la historia de Jorge Marazu, suave al principio, intenso en el medio y al final… ya llegaremos 😉
Como bien dijo Jorge, la noche trataba de presentar “Escandinavia”, por lo que repasaron prácticamente todo el álbum. Desde el tema que da nombre al disco, con ese aroma antiguo, a la sutileza de “El misterio” o el toque jazz de “Tocado y hundido”. Pero también hubo momento para los clásicos y Marazu nos los trajo acompañados de las subidas de ritmo de “Recuerdo crónico”, con un aire más pop y de la melancolía de temas como “Enredadera”, en el que nos dejamos mecer por el suave ritmo que marcaban las mazas de Txarlie Arancegui.
Empezaba a quedar poco para el final y la intro Rock and Roll de “Cien por cien”, punteo de Toni Brunet incluído, puso a la Galileo a bailotear sentados. “Películas de ciencia ficción” nos devolvió a la realidad de los días que se vany esas notas del piano que acompañan la subida… para cuando sonaron las primeras notas de “Las mismas cosas” estábamos totalmente en el bote. El ánimo, la energía y el aire perfecto para la colaboración de César Pop en “Haces bien”. Jorge y él se quedaron solos sobre el escenario para desarrollar uno de los temas más descarnados del último disco de Marazu. El público acompañó el tema con un susurro que recorrió la Galileo y arropó la fase final de un concierto que poco a poco iba tocando a su fin.
Se terminaba la fiesta y la banda volvió para despedirse en condiciones, y es que aún faltaban un par de imprescindibles que no tardaron en llegar. Marazu dedicó “Miedo” a su familia y nos hizo partícipes de su periplo y su emoción para después dejarse acompañar de las voces de un público que cantaba emocionado mientras los violines nos mecían.
Se despidió con “Adios”, con su aire a bolero y un toque de tango. Con ese ritmo lento y esa letra triste y decidida. Toda una despedida que enmarca Escandinavia en una amalgama de sonidos, de ritmos y de energías que se hilan y estructuran por lo que tienen en común: La cruda honestidad de Jorge Marazu.
PD: Hoy he entrado en sus redes sociales, por costumbre, a ver si había colgado algo del concierto y lo que me he encontrado ha sido abrumador. El muro del Facebook personal de Jorge estaba lleno hasta arriba de fotos caseras, vídeos y agradecimientos. “Grande”, “Más bonito no se puede”, “Original y especial”… Estas cosas te dan la perspectiva de lo que significa para la gente. Entre el público había músicos consagrados, periodistas y montones de personas que sencillamente se emocionan con su música, y ellos hoy han llenado las redes para darle la enhorabuena. Eso es muy grande, joder.
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