La fiesta comenzaba al ritmo de “Enemigo equivocado”, que presentaba una banda con ganas de dejarse la piel en el escenario. Al frente de todo la energía implacable de Alfa, Rock and Roll en mano, destilando versos canallas y repartiendo actitud. La sala enloquecía y la entrada de batería de Nacho Labrador anunciaba “El delito del amor”, con ese sabor a tango y a sinvergoncería. Alfa se colgaba entonces la Gretsch e para darle cera al ritmo pesado de “La Noria” y dibujar el ritmo reggae de “Europa”, que se balanceaba sobre los vientos de Alejandro Serrano, Marcos Crespo y Franky en una ola que alternaba melodía y notas cortadas y que meció a la Copérnico entera.
La energía por las nubes y caímos en el ritmo entrecortado de “La logia de la canalla” para luego transportarnos al blues pesado de “De qué madera estás hecho”, que nos caló a golpe de vientos y nos reventó con un solazo lleno de tensión a cargo de Joe Eceiza. “Canalla” nos cogió en la cresta de la ola y la explotó superponiendo los solos de guitarra de Alfa y Joe. Hipnotizados con los juegos de luces, acompañamos “La canción del soldado” para después zambullirnos en el golpe firme de Nacho Labrador y Dani Patillas en “La piedra”. No podía faltar en esta fiesta el ritmazo de “La virgen de la soledad”, que arrancó las voces y los bailes de toda la Copérnico para luego dejarnos colgados del saxo de Franky.
La energía de “Quién se acuerda de mí” y “El hombre santo” se nos metió y en los pies mientras por el escenario el desparrame se propagaba en forma de saltos y bailes. Y así, con los tobillos a los pies del bajo de Dani Patillas y los hombros al servicio de los metales nos tocó ir de baile en baile para caer en “Así me va”. Rock and Roll del que te impide estar quieto, salpicado de punteos de guitarra e intervenciones de vientos y todo ello dibujado en un escenario en el corría la sangre. Prometieron dejarse el pellejo y lo arrancaron a base de ritmo, risas, bailes y notas que claman al cielo. El cuerpo de Alfa poseía el escenario e hizo temblar el suelo bajo el ska de “Sol de enero”, que liberó la locura que ardía en la trompeta de Alejandro Serrano.
El primer bis no se hizo esperar y es que faltaban temazos por tocar. Con “Fulana de tal” y “Veneno” Le Punk ponían un pie a tierra en su onda más regalada para después enloquecer con “Partisanos” y desatar la fiesta definitiva sobre el escenario. Joe Eceiza nos derritió con un sentido “He vuelto a amanecer”, que terminó intercalando vientos y guitarra en un final de película. Alfa volvía al escenario para cantar la coreada “Vivir sin recordar”, que prendió en la sala como una chispa en el serrín y acabó volviendo loca a la sala. No podía quedar ahí la cosa y después de un poco de barullo Le Punk volvía al escenario, acompañado de amigos y familia, para tocar “Compañeros”, todo un himno para esta banda que lleva la camaradería por bandera y el Rock and Roll por quilla.
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