Morgan en Moby Dick
[dropcap letter=”A”]brieron el concierto con una batería de sus temas más recientes: “Cold”, “Attempting” y “Cheesecake”, que sacaron a relucir los puntos fuertes de Morgan nada más empezar. Los cambios de intensidad, los colchones armónicos y la sutileza de los arreglos de guitarra dejaron claro desde el principio que ésta es una bandaza instrumental. Y si aún había algún despistado el momentazo de Paco Eldelahar (guitarra) y David Schulthess (teclado) levantó todas las miradas para estallarlas en un sonoro rugido.
De las novedades a las reinvenciones, vibramos a muerte con el inicio pesado y el rugido final de “Goodbye”; el rollazo y el feeling de Nina en “Roar” y la mágica reinterpretación de “Work”. Porque puede que muchos no lo sepáis, pero estos temas salieron a la luz a piano y voz en un formato más íntimo y se han ido reinventando con la incorporación de la banda. Los cortes limpísimos, las subidas y bajadas de intensidad y ese ritmillo más RnB… brutal.
Para entonces llegábamos a la recta final y los Morgan invitaron al escenario a “las chicas”, que acompañaron a la banda en el esperadísimo “Home”. Qué decir. Eso hay que verlo. O mejor dicho hay que sentirlo, porque la versión de estudio es preciosa, pero verla en directo te para y te acelera el corazón a la vez. No sé si es esa suave melancolía del principio, la emotividad de Nina o el subidón inmenso que aportan los coros según se desarrolla la canción, pero sientes los cortes de ritmo en el pecho y las voces te mecen y te llenan. Sencillamente bestial.
Los ánimos se habían quedado en las nubes, pero los Morgan nos tenían preparado el tema que ha sido single de su álbum debut: “Praying”. Qué voy a decir que no sepáis ya. Los coros, el slide… a mi esta canción me transporta. Y aún quedaba tela, porque en el tintero aún estaban “Sometimes” y “Thank you” cargadísimos de energía para reventar la Moby Dick.
Los chicos se despedían, pero antes nos dejaron un regalazo de esos que callan una sala entera. Paco y Nina bajaron del escenario, se perdieron entre la gente y nos dejaron una versión acústica de “Honey, come home”, que caló hasta el aire que nos rodeaba. Naturalmente las peticiones de otra no se hicieron esperar y la banda completa volvió al escenario para cerrar el concierto con el grandísimo “El librero”. Finalazo cargado de intensidad y acompañado de un espectacular solo de Paco que dejó la energía por las nubes.
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