BÁRBARA TÉLLEZ (@BbEmergentes)
En los primeros quería volver a la guitarra. Un poco como empieza la música, uno con una guitarra, de garito en garito… Era algo personal e intentaba volver a la canción. A mi siempre me ha impresionado que cuando tienes menos recursos a la hora de componer trabajar más la composición. Aunque parezca una paradoja, preparas más la armonía.
Con el primer disco encontré lo que buscaba en este sentido y con el segundo empecé a introducir otros elementos tímidamenteb la pureza, la dinámica de la cuerda…. Al hacer todo esto, sin darme cuenta, lo hice todo de una manera muy pausada. Había dejado un poco de lado el ritmo, así que con este último disco he intentado recuperar el groove. He intentado no perder lo que aprendí con los anteriores y no grabar ninguna canción que no estuviera completa a guitarra y voz. Para conseguirlo he renunciado a la cuerda porque no convive muy bien con la batería, especialmente en directo, pero estoy muy contento porque hemos conseguido un disco de banda, espontáneo y que suena a vivo.
No hemos producido en el sentido de grabar más elementos de los necesarios. Sí hemos introducido una guitarra más y seguimos contando con el pianista, que para mí es una pieza fundamental del disco anterior.
Sí, todos a la vez y sin claqueta. Es algo que hemos mantenido en los tres discos, y es que quería crear interacción y espontaneidad, cosa que no es fácil en un estudio. La música necesita tener oscilación dinámica y de tempo. Si no, aunque la primera vez suena muy bien, la segunda estás ya cansado.
Otro tema que me parece muy importante es trabajar rápido para que no haya mucho tiempo para pensar. Ensayamos todo lo que hace falta, ahí se habla todo lo que haya que hablar, pero una vez en el estudio hay que ir directos.
Claro, es que el concepto es totalmente diferente. No se trata de convertir una canción normalilla en un súper éxito. Yo entiendo que cuando admites que alguien ponga dinero en tu proyecto le estás dando un voto. Esa persona lo que quiere es generar dinero y está pensando en cosas totalmente diferentes de las que tienes tú en la cabeza. Esto limita la libertad artística y yo tengo la necesidad vital de hacer la música que me sale de dentro. Para mí hacer música es una búsqueda.
Bueno, con financiación propia. Hace ya tiempo que creé una compañía en la que fusionamos la discográfica, la editorial y el management. Con esto puedo financiar los discos y vivir.
Este modelo supone tener un equipo, porque uno solo no lo puede asumir. Lo pueden hacer los grupos si se reparten bien el trabajo, pero un músico solo necesita apoyo. El problema es que, de forma individual, cada proyecto necesita este soporte de forma puntual. Lo que hemos intentado con Two Mad Records es organizarnos entre diferentes grupos para poder contratar los servicios que nosotros no podemos realizar. La realidad es que hoy en día la música por sí sola no encuentra vías y las pocas que encuentra son muy débiles. Los medios importantes están copados por el dinero, así que el único modo de sobrevivir es asociarse y trabajar en equipo.
La verdad es que cuando escribes o haces alguna propuesta artística te vas montando muchas teorías sobre cómo hay que hacer las cosas. Luego las vas desmontando, pero eso ahora da igual. Una de las cosas que yo me decía cuando trabajaba en estos temas es que no debía estancarme en la música, la instrumentación, el sonido… Después desmontar mis teorías mil veces he llegado a la conclusión de que la música, en realidad, no es nada. Solamente es un canal. Lo realmente importante es el hecho de dibujar, de observar, de componer… la música no es nada porque es todo eso. Es una escalera, el gato que pasa por debajo de la mesa… La música no existe y lo que yo hago es recoger datos. Como “El vuelo del moscardón”. Suena al vuelo de un moscardón. ¿Eso es música? Yo creo que sí, y ese ha sido mi mantra durante todo este tiempo: Yo recojo datos y los traduzco de la mejor manera que sé. En ese sentido me apoyo mucho en la pintura y la poesía, porque me ayudan a describir.
La presentación será el 19 de diciembre en la sala El Sol.
Es difícil de explicar porque es una cuestión técnica. El formato físico tiene el encanto de que la grabación es un proceso físico. Es muy difícil distorsionar la veracidad de ese sonido y por eso los músicos casi siempre preferimos grabar en cinta. En lo digital, para obtener buenos resultados, necesitas un equipo de altísima calidad. Cuando coloco el ampli, cierro la puerta y voy al control lo que quiero escuchar es exactamente lo mismo que oía en la otra habitación y para eso hace falta un material carísimo. Además está la cuestión de masterizar, que también es carísima. Y luego ese máster me lo comprimen en un CD, ya no te digo en mp3, y alguien lo escucha en un reproductor que vete tú a saber qué condiciones tendrá. Es como si fueras a comer al restaurante de Ferran Adriá y comieras lo que te ha hecho recalentado en el microondas.
Eso no lo sé, porque lo que se ha hecho en la industria tecnológica musical es buscar practicidad. El iPod no es un buen aparato, pero te cabe en un bolsillo. Estamos discutiendo el embotellamiento del producto musical, que no tiene que ver con el arte. El arte en sí va más allá de la tecnología, pero es verdad que la tecnología se pone en nuestro camino continuamente.
Claro. El problema es conseguir tocar en directo hoy en día. Hablamos de donde empieza la música, de los garitos pequeños y los grupos emergentes. Antes, cuando uno quería emerger llevaba su maqueta a los garitos, que tenían su programador y su público, y si se lo aceptaban se exponía ante ese público. No se cobraba entrada y el concierto empezaba después de la cena, así que uno podía ir a tomarse una copa y escuchar música. Entonces algunas salas decidieron hacer un business doble: Pongo un grupo a las 10, que cobre entrada, y luego a las 12 cierro, vuelvo a abrir y empieza de nuevo.
Este nuevo modelo hace muy difícil lo de “Hay que tocar mucho”. Yo creo que lo que hay que hacer es montártelo por tu cuenta. La gente está ávida de música y de música de verdad. Si llegas a ellos, ellos responden.
Pues la verdad es que al
Los tiempos nunca son fáciles, pero al final lo que hay que hacer es salir y tocar. Y si la gente se entera de cuándo es el concierto a través de Internet bienvenido sea.
Ufff. Yo nunca he aceptado consejos y no me atrevo a darlos. Recuerdo un día que estaba teorizando sobre cuál era el truco para triunfar en la música y pensé: si yo he hecho una cosa en mi vida ha sido escribir canciones. Más que tocar o grabar. Intentaba buscar patrones y me di cuenta de que no podría enseñarle a nadie cómo hacerlo. Cuanto más personal sea el camino, mejor.
Claro. Como todos los músicos, hubo un momento en el que me tuve que preguntar: ¿Qué peso tiene el dinero en esto? Cuando llega este punto tienes que tomar una decisión y esta decisión comporta una serie de sacrificios que debes asumir. Por eso para mí la traducción de todo esto es: asume toda la responsabilidad. Y asumir esa responsabilidad conlleva no aceptar consejos.
¿Qué es lo que me apasiona de la música? Qué difícil. La verdad es que sin música mi vida no tendría sentido. Desde que tenía 15 años y tocaba y tocaba y entré por primera vez en un estudio de grabación. Desde entonces no concibo otra cosa. No quiero hacer otra cosa en mi vida.
Es difícil definir qué es lo tiene la música que me apasione. Pero lo más importante es que me hace sentir vivo.
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