Yogures de coco se prepara para el lanzamiento de su nuevo álbum y abrió el apetito de la sala El Sótano en un concierto doble que bien merecía una fiesta.
🖋️y📸: Bárbara Téllez (@BbEmergentes)
Los Yogures venían anunciando cambios. “Casi todo tiene solución” fue toda una declaración de intenciones y el pasado jueves demostraron que sólo fue un aperitivo.
Han cambiado mucho las cosas en este último año. Lejos queda “Puertofé” y aquel Sonorama en el que nos vimos por última vez. Ha llovido, ¿eh? Ha llovido tanto que la semilla ha echado un brote que está a punto de florecer.
Vamos a tener que esperar un poco más para escuchar los temas nuevos. Afortunadamente, nos queda la música en directo.
Afortunadamente, nos queda la música en directo.
Luces de contra y un escenario con una nueva configuración. Sabía hace un siglo que los Yogures de coco habían pasado a ser un trío, pero no había pensado en cómo iba a ser el concierto. ¿Qué va a pasar ahora con los temas antiguos? ¿Qué hace ese Nord en el escenario?
Un sonido más líquido, más fluido e igual de energético que siempre.
Que qué hacía, madre del amor. Los Yogures sacan sus mejores armas para arropar las canciones de siempre con un nuevo sonido. Un sonido más líquido, más fluido e igual de energético que siempre. Incluso los muy coreados “El himno del amanecer” o “La guerra” se vistieron del color del aire fresco, apoyados en el teclado y en armonías vocales.
Me encantaría desgranar despacio los temas inéditos, pero qué difícil es con sólo una escucha y sin el setlist en la mano. Voy a contarlo a vuelapluma. Me sorprendieron nada más empezar con “Rumor de Bowie”. Ese estribillo melódico y pegadizo, esa voz hablada sobre la batería y las salpicaduras de los bending de guitarra. Y vuelta al billo. Mira que fue al principio del bolo, pero de alguna manera se quedó conmigo y me la llevé a la calle en un murmullo que acompañó hasta bien tarde.
Apunté versos sueltos en plan random. “Calle abajo”. No sé qué de un “joven aventurero”. Cómo me gustó ese tema. Las guitarras entran en una especie de bucle que te llena de paz. Creo que el tema se llama “Viajero”. Me muero de ganas de escucharlo otra vez.
Yogures de coco supieron equilibrar a la perfección la intimidad con la fiesta. Lo hicieron con un aire nuevo y con la mayor naturalidad. Cuando es la necesidad quien motiva el cambio, éste suena orgánico, y así sonaron ellos.
No nos hagáis esperar hasta después de verano para ir lanzando temas, por favor. No pido más.
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