RIVAL SONS CONQUISTAN MADRID CON “HOLLOW BONES”

Rival Sons presentan “Hollow Bones”, uno de sus álbumes más potentes y directos, y hemos sido víctima del golpe de mazo. Su rock and roll visceral, cargado de energía setentera, inundó Madrid de riffs efectivos, ritmos pesados y voces desgarradas que claman al cielo. Canciones que paran el tiempo para después reventarlo y sobre el escenario una banda que destila actitud, qué más se puede pedir.
Bárbara Téllez (@BbEmergentes)

No faltaban ganas de volver a ver a Rival Sons por España de nuevo y no podíamos perdérnoslo. Los californianos presentaban “Hollow Bones” y la sala But ardía de ganas. Novedades para un inicio de concierto que agitó la platea entera, que venía con los deberes hechos, y temas míticos para los más nostálgicos: Desde “Electric man”, que nos envolvió en su ritmo pesado, a “Pressure and time”, que sacó a relucir el lado más setentero de una banda que produce palpitaciones y te para el corazón a golpe de las notas rotas de su vocalista Jay Buchanan.

No podía faltar el lado más íntimo de los Rival Sons y nos dejamos mecer por la suave melodía de “Where I’ve been”, que arrancó suave sobre el hammond para después crecerse sobre el juego de platos de Michael Miley en un derroche de clase que derritió los muros de But. El beat pesado de los Rival se nos quedó un poco más en el cuerpo con los cortes precisos de “Fade Out” y nos dejamos llevar. Subimos y bajamos como en trance, dejamos que nos vaciara y nos volviera a llenar una y otra vez y resbalamos sobre el slide de Scott Holliday en un solo que relanzó el tema y lo propulsó al cielo. Y así tuvimos unas cuantas. Desde el desfase de punteo de “Tell me something” al ratillo instrumental en el que nos quedamos solos con Scott y nos barrió púa en mano. 

Rival Sons - But

La noche seguía presentándonos temas nuevos y nos dejamos mecer sobre el sentido “All that I want” y el blues pesado de “Black Coffee”, que involucró a toda la platea en un aquelarre de gritos y palmas. Sostenido por los dedos firmes de de David Beste al bajo, este tema se vació y explotó una y otra vez impulsado por momentazos de guitarra y teclado. Y así, con el ánimo por las nubes, caimos en la vorágine de “Open my eyes”, que puso a la sala entera a cantar y nos calló a todos con un solazo final de batería. Michael Miley se quedó solo ante el peligro para ponernos a saltar a base de golpes. Esos cambios de intensidad, esos “eh!!” y se metió a todo el mundo en el bolsillo. Enorme.

Rival Sons - But

No podía faltar en esta fiesta la alucinógena “Hollow Bones Pt.II”, que extendió el desfase psicodélico por todos los rincones de la sala. Lo recuerdo a flashes. Los cambios de intensidad, el cuerpo de Jay colgado del micro con el pelo por la cara, ese solo de guitarra super distorsionado… Se tornaba suave… y zas! Se quedaba sola la voz… y zas! Muy tremendo. Me palpitaban las yemas de los dedos cuando acabó y escuché el riff de “Keep on swinging”, temazo de esta banda californiana y emblema de un sonido que dispara a matar. “Put your hands up, Madrid”, y Madrid lo celebró dándolo todo. No podía ser de otra manera.

Que los Rival Sons pasen por aquí siempre es motivo de alegría, pero es que el ansia de repetirlo toda otra vez empieza mientras se apaga la última nota del concierto. Son energía de alta gama, actitud en estado puro, ritmos pesados y punteos que quitan el hipo. Y cuando te han calado entero con ese juego de dinámicas que atraviesa, suenan los agudos rotos de Jay Buchanan y te destrozan. Aún no se había apagado la última nota y ya quería más.
 Rival Sons - But

Rival Sons - Electric Man

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