LA SONRISA DE JULIA. MANOS ARRIBA, ESTO HA SIDO UN CONCIERTAZO

La sonrisa de Julia Ochoymedio
La página en blanco delante de mí me mira mostrando solamente un cursor que parpadea desafiante, como preguntándome a qué espero para contar todo lo que viví el pasado jueves noche. Le miro enfadada porque no lo sé.
Marta González (@martirulirita)

Va a sonar rarísimo e infantil pero estaba nerviosa ese día, no había ido jamás a un concierto como prensa yo sola (no me miréis así, ya me da suficiente vergüenza estar escribiendo esto) La seguridad me flaquea por dentro pero miro las escaleras de la Ochoymedio y me fuerzo a bajarlas sin pensar.

Una sonrisa conocida me para, cruzamos la mirada y pienso que la conozco y si ella se acordará de mí, resulta que sí y me saluda antes de entrar, charlamos un momento; por primera vez en todo el día me siento cómoda en mi piel. Qué alivio (supongo que ser una insider es lo que tiene. Respiro).

Un cúmulo de emoción, presión, expectativas y exigencia empiezan a sobrepasarme cuando se hace el silencio en el barullo de la sala y La sonrisa de Julia se planta en el escenario. Sin más miramientos, nos hacen estallar a todos con “Error de cálculo” Si querían presentarnos su último disco, “Maratón”, empezando por todo lo alto, lo acababan de conseguir.

“No sé a qué habréis venido vosotros…” empezó a decir Marcos Cao (vocalista y guitarra) y nos sonreía pícaro mientras empezaba a sonar “Jaque mate”…a que nos inundéis así hemos venido, pensaba yo. No sabemos quién les enseñó el camino de los poetas, pero al de la música han vuelto pisando firme ¿Qué íbamos a hacer a estas alturas? Sólo nos quedaba bailar.

Aquí, ante ese mundo loco, se pusieron tiernos. Cantando “Que tú eres la prueba de que hay algo ahí, cuidando mi rumbo” sonreí (sonreímos, que os vi) como una tonta. Me encanta ese verso, desde el minuto uno, no lo puedo evitar. Nos gustáis vosotros, chicos (y mucho)

Las luces seguían girando por la sala cuando se presento la banda: Mario de Inocencio al bajo, Juan Díaz a la guitarra, Raúl Delgado a la batería y Curro Moral al teclado . Marcos nos lanzó un beso y se marcharon.


¡Manos arriba, esto ha sido un conciertazo!

Lo hicieron para volver, “Alma de fuego” y guitarra en ristre. Cantamos todos, hasta los de seguridad, con el respeto de quién no quiere interrumpir, pero con la emoción de quién no se puede contener. Qué momento tan bonito, cómo nos sonreían desde el escenario.

Luces claras, mantra preparado y “Arroyo claro” nos fulminó a todos. Un cierre a la altura del comienzo.

Ellos pararon, se abrazaron y alinearon sobre el escenario para despedirse. Nosotros no quisimos parar. Un montón de voces sin más música que las propias palmas de quien las sostiene, seguimos cantando el estribillo de Arroyo claro… ¡Manos arriba, esto ha sido un conciertazo!


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