RENOVANDO MIS VOTOS CON MORGAN EN EL TEATRO CIRCO PRICE

Morgan Circo Price
Morgan - Inverfest, Teatro Circo Price
Qué os podemos contar de Morgan que no hayamos dicho aún… Me rondan versos sueltos, frases que suele decir Nina y que siempre me sacan una sonrisa y frases que dijo en el Circo Price y que me volaron la cabeza. Momentos que hicieron que me sintiera en un espacio en el que sólo estaban ellos y yo, momentos que pararon el tiempo y momentos que hicieron que quisiera parar el mundo y darles un abrazo largo a cada uno.
Bárbara Téllez (@BbEmergentes)

Morgan significa mucho más que una colección de canciones. Son mucho más que un proyecto porque son una banda y son mucho más que una banda porque han sabido hacerse querer a su manera. En sus palabras: “Que hayáis aceptado como nosotros hacemos la cosas y sigáis apoyándonos y viniendo es increíble”. No son una banda con un sonido mainstream, no juegan al postureo y no venden sus melodías al mejor postor. Son lo que son e invitan a cualquiera que quiera formar parte de ello a vivir en su mundo. Son auténticos y coherentes y eso es lo que hace que lleguen al corazón.

Que hayáis aceptado como nosotros hacemos la cosas y sigáis apoyándonos y viniendo es increíble

Morgan en Inverfest

Pero el tema es: ¿Qué pasó en el Inverfest? Pues pasó que presentaron su segundo álbum “Air”, porque aunque los Morgan se hinchan a tocar por toda España, no ha habido una presentación oficial en Madrid. En Emergentes tuvimos la suerte de estar en el showcase para prensa y renovamos nuestros votos con ellos, pero no os hemos contado a qué suenan los temas nuevos.

Morgan

Prefieren pasarse que quedarse cortos
.

“Vuelven los aromas americanos, las bases firmes y las voces aireadas, en esta ocasión con un aire más colorido y alegre. Los nuevos temas de Morgan destilan las dinámicas de los músicos que se entienden con una mirada y cuentan con la compenetración que sólo surge de la verdadera complicidad“.

Abrieron la noche con “Planet Earth” y confirmaron que “there is nothing stronger than love”. Derramaron por todas partes el sonido de sus raíces con las voces y los cortes limpísimos de “The child” y levantaron un murmullo de mil susurros con “Oh, oh”. Qué maravilla. Qué íntimo y reposado, qué enérgico, qué mágico.

No podían faltar algunos de los clásicos y servidora se lo gozó como una niña cantando “Roar” y latiendo con los timbales del final de “Work”, que los Morgan dedicaron a su manager Marcos Ayuken. Por lo visto a Marcos el principio le da más igual y Nina se lo regaló a todos aquellos que fueran fans del principio, así que decidí quedármelo porque fue uno de los temas con los que me enamoré de Morgan.

Hablando de los temas que abrieron la veda de este proyecto, disfrutamos de “Sometimes” con la colaboración de Pere Mallén. Seeeh! La faceta más guitarrera de Morgan, con esos coros potentes y esa forma de elevar el tema y dejarlo planear bajo en el “and even if I’m not well it’s alright” para volverlo a lanzar al cielo después.

Por poner una pega al concierto, nos la pongo a nosotros como público. Qué silencio más respetuoso y qué poco caso hicimos con aquello de colaborar en  “Praying”. Bueno, yo lo hice porque soy lo peor (y porque Nina dijo que no era opcional), pero sobretodo porque me pilló de pie donde no molestaba a nadie. Entiendo que quieras escuchar y disfrutar cada arreglo, pero cómo aguantas todas esas sensaciones sin emitir un solo sonido.

Así que tiré de toda la técnica vocal que he estudiado en mi vida para cantar con el alma sin usar volumen y luché contra mi inercia en esa tercera vuelta maldita. Como he practicado mucho en mi coche no pasó nada.

No pasó nada tampoco cuando solté el boli en “Home”, que ya sabéis que me la autorregalo y la canto porque me da la gana. Cuando terminaron hubo una ovación de primera, así que no debo ser la única a la que le toca el corazón. Aquel subidón se convirtió en una fiesta con un tremendo “Somebody to love”, que trajo a Nina al frente del escenario con medio pie de micro en la mano en un homenaje maravilloso.

Os imagino leyendo esto y preguntándoos: “¿De los temas en castellano no va a decir nada?” En realidad me los guardo para contarlos juntos porque son a la vez rareza y regalo. Porque calan muy hondo. Porque “Sargento de hierro” se vistió de la energía de los vientos y de los coros (que no voy a detallar pero qué putos amos todos) y porque “Volver” se desvistió de todo artificio para inundar el Circo Price de una única ola de emoción.

Se paró el tiempo en ese bis. Se desvaneció todo el mundo y sólo quedamos Nina y yo. No sé dónde estábais los demás, pero no os eché de menos y no me di cuenta de que habíais vuelto hasta que empezó “Another road. Volvió el ritmo, volvieron las palabras de agradecimiento y volvió el ya mítico “Marry you” en acústico y a pelo. Puestos a volver, volvió la banda a mitad de tema y desataron el fin de fiesta. Y yo ahí como una idiota con el corazón en un puño y las mejillas doloridas de sonreír.

Y, acabado el concierto, ¿qué?

La salida a la calle fue lenta y conmovedora. Me encontré con mil amigos y comentamos aquello de que, aunque ya hayas visto a Morgan en directo muchas veces, sigues emocionándote como un niño.

Creo que no hay nada más bonito que verlos mirarse y sonreír. En ese momento ellos habitan su propio universo. Lo crean y lo disfrutan simultáneamente y, de alguna manera, lo comparten con todas las sombras sin rostro que lo observan. Yo he sido una de esas sombras muchas veces. Un testigo invisible que se siente parte de la magia cuando Nina levanta la cabeza y se le escapan los tacos de puro agradecimiento.

Igual ya habéis ido a verlos y ya sabéis todo esto. Igual los descubristeis en el Circo Price y sonreísteis como idiotas con aquello de “No voy a decir una palabrota porque hay muchos niños, pero esto es una puta locura”. Lo fue. Lo es. Es una puta locura que llenen dos veces el Price en una semana, pero no debería serlo. No debería sorprendernos que una banda con buenos temas y una filosofía de honestidad y trabajo constante llegue al gran público.

No voy a decir una palabrota porque hay muchos niños, pero esto es una puta locura

En la parte que me toca me siento agradecida porque Morgan me hacen creer. Porque fundé Emergentes con aquellos primeros temas a voz y piano en la cabeza y lo hice porque pensaba que realmente merecía la pena. No me doy ningún crédito por haber sentido lo que sentía todo el mundo presente en aquel Rey Louie, pero sí me siento agradecida porque despertaron algo en mí y luego encima le dieron sentido. Merece la pena creer en las cosas buenas porque las cosas buenas germinan y florecen. Por eso siempre que puedo renuevo mis votos con ellos y por eso sus crónicas me salen larguísimas. Gracias, Morgan.

 

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