EL ENEMIGO: FESTIVAL GIGANTE (ahora sí que sí)

El Festival Gigante se está convirtiendo en cita indispensable para los que vivimos por el centro de la península y es por algo. Este año han presentado un cartel con cabezas de primera línea y algunas de las mejores bandas emergentes del panorama nacional y nosotros no podíamos perdérnoslo. Ya os hemos contado cómo fue el postfesti, ahora permitidme que os cuente cómo lo viví yo desde dentro… o desde todo lo dentro que me pude colar.
William Miller, El Enemigo

Todavía andaba con la resaca de fotos del Sonorama cuando me veía preparando la cámara para salir hacia Guadalajara, camino del Festival Gigante 2017. Esta vez iba preparada. Había estado estudiando los errores cometidos, había repasado las bandas que tocaban, llevaba el horario organizado… Iba a trabajar con calma. Pues no. Un festi siempre es un frenético, da igual lo preparado que vayas. Empieza la música y te invade una energía que se te va yendo de las manos según vas pasando de un concierto a otro.  Quieres estar en todas partes. Quieres ver los conciertos, echar fotos y charlar en las afueras. Quieres una cerveza y no la quieres llevar porque no puedes bailar. Y cómo mola.

El Enemigo: Festival Gigante 2017

Postfesti

Empecé la fiesta dejándome despeinar por la energía desbordante de Beluga, bandaca que abrió el festival reventando el telón. Se engalanaron de una interpretación potente y una puesta en escena cargada de fuerza y volvieron locos a todos los que llegaban con idea de empezar tranquilitos. De ahí corriendo al Escenario Guadalajara a ver a Juan Zelada (que dicho así suena a broma pero me ha hecho gracia y lo voy a dejar). Hacía un tiempo que lo tenía pendiente y después de verlo no sé cómo he tardado tanto. A mi me gusta la cera, no lo voy a negar, pero me vuelve loca ese regusto a soul y a emociones a flor de piel.  Los temas iban calando en el público y Juan sonreía entre los picos de intensidad. Muy grande.

De ahí volando a Julián Maeso, del que todos sabemos que soy muy fan y al que debo unos Peta Zetas por una apuesta absurda. Algún día se los daré. El viernes me conformé con perseguirle con la mirada y dejarme llevar por una de las bandas con más rollazo que he visto. Y lo que voy a decir no tiene nada que ver con que yo sea cantante, pero cómo molan los coros. Todo el mundo debería llevar unos coros así. Que vivan las bandas numerosas!

Por si nos habíamos quedado con ganas de rollazo nos fuimos volando a mover un poco las caderas con Los Coronas. Si no te arrancas a bailar en ese concierto no eres persona. Y de ahí a Depedro, a cantar entre la gente y a dejarse hipnotizar por Jairo. Qué bonito cuando te das cuenta de que todo el mundo a tu alrededor está igual, de que sois un montón cantándole a un escenario lleno de músicos sonrientes. Qué cursi me pongo, pero como mola. Para desalmibarar un poco esto os diré que stalkeé (fotográficamente hablando) a David Carrasco. Lo voy a decir abiertamente porque es lo mejor: David, si tú cambias de instrumento, yo te hago fotos. Mirarte me ayuda a oír bien lo que estás haciendo y eso me mola, pero admito que me encanta tener la posibilidad de echar fotos con otra postura u otro gesto. Lo siento, pero así es. Espero que no te sientas muy acosado 😛

Modo stalker on

Volviendo a la realidad salí corriendo de allí para llegar a ver un rato a El Imperio del Perro. Me los perdí en Sonorama por imbécil (¿recordáis que hablé de llevar preparado el horario?) y sentía que se la debía. Vaya si se la debía! Y me la debía a mí también porque una vez en todo el verano me parece poco. Potentes, inquietos e intensos. Tremendos. En los festis hay que pasar por el escenario pequeño de vez en cuando, merece mucho la pena. De hecho en algún momento de la tarde ví el final del concierto de Inuit, y me dio mil de rabia no haber ido antes. Esto no quedará así.

Iba anocheciendo y llegaba el turno de los cabezas de cartel. Love of Lesbian repasaron los temas más representativos de su repertorio y pusieron a cantar a un público que perdía las cuerdas vocales. No es muy mi rollo, para seros sincera (mi rollo no es el indie, Mon :P) pero siempre mola ver una banda levantar a tanta gente con sólo un acorde.

Love of lesbian – Festival Gigante 2017

Otro de mis imprescindibles aquella noche eran los Fuel Fandango, y la verdad es que fueron todo lo que esperaba y más. Algún día escribiré sólo sobre ellos y os contaré todo lo que me gusta, pero de momento quedaros con una sola palabra: Nita. Qué mujer. Qué expresiva es y qué rollazo tiene. Y por si fuera poco, está el vestuario. Es el sueño de todos los fotógrafos. Me lo estaba pasando como una enana echando unos bailes entre foto y foto, pero en los festis todo pasa a la vez y tenía que volar camino a ver a los Playa Cuberris cerrar el escenario emergente por todo lo alto. No es un secreto que soy muy fan, así que si queréis saber lo que me gusta de ellos echad un ojo a la crónica de la presentación de “Entrar a matar” en El Sol. Del Gigante me quedo con el reper, que repasaba los temas insignia de su nuevo trabajo, intercalando algún que otro tema nuevo y terminando en desparrame, y con ellos, que da gusto verlos vernirse arriba y tocar dándolo todo.

A Álex O’Dougherty y La Bizarrería llegué a la mitad, y es una pena porque molan un montón. Y llevan un piano de cola de cebra. A mí con eso ya me tienen. Bueno, igual me tenían ya hace años, cuando el monólogo de “Lady la dura”, pero una cosa no quita la otra. La noche la despedí pasando a ver a Shinova y tengo que decir que, aunque no los tenía muy fichados, molaron mucho.  Los temas fueron intensos y la puesta en escena muy cuidada, tanto a nivel de interpretación como de las proyecciones que iban lanzando. Habrá que repetir.

El Enemigo: Sonorama 2017

Crónica y galería de fotos

Como soy un poco masoca el sábado me presenté habiendo dormido cero porque la noche anterior me dio por no acostarme hasta haber descargado y etiquetado todas las fotos. Diría que llegué cansada, pero se me olvidó según bajaba aquella cuesta escuchando a lo lejos el concierto de Bambikina. Soplazo de aire fresco para los que estamos colgados de ese rollo folk americano que tiene un regusto a psicodelia. Los había visto en acústico, pero con la banda completa me dejó loca. Muy guay.

Llegaba el momento de uno de los conciertos más esperados: La despedida de los escenarios de Idelipticks. Vaya rollazo y qué caña que tienen los tíos. Cómo moló y qué pena da. Me despedí persiguiendo el pelo en movimiento y los labios rojos de Eva por todo el escenario. Las maracas también eran rojas y me encantó. Eso no viene a cuento pero os lo digo igual. Se comenta por ahí que Eva está grabando temas bajo la producción de Edu Molina. Todavía estaban saludando al final del concierto y ya tenía ganas de oírlo, no digo más.

Aún quedaba mucha tralla en el horario y la siguiente hora me la pasé bailando con Lucas Colman. Con Lucas, con sus temas desgarrados, con la bandaca que llevaba y con las fotógrafas más majas que hay sobre la faz de la tierra: Mon Arévalo y Loren’n’roll. Si de verdad merece la pena el currazo de cubrir un festi es por estos momentos. Si no te vuelves a casa con la sensación de que hubo un momento en que fuiste el más monguer del festival es que algo te has perdido. Y, por si fuera poco, entre el equipo de Lucas Colman me encontré amiguetes a los que hacía mucho que no veía. Estuvieron grabando vídeo, habrá que estar pendientes 😉

De ahí corriendo a Lichis, que ya me tomé un poco con más calma, y a León Benavente, que incendiaron el escenario grande a golpe de desgarro y provocación. Hay que molar mucho para molar como León Benavente y hay que molar mucho para molar como Abraham Boba. Tengo grabada la imagen de su patada a contraluz sobre las luces amarillas. No la cogí con la cámara, pero se me quedó en la retina. Después de aquello volví a caer en las redes de Coque Malla y, como las otras veces, me quedé con ganas de más. No sé si prefiero los temas clásicos o los nuevos, pero el horario de un festi me sabe a poco.

Coque Malla – Festival Gigante 2017

A Nada Surf los vi desde el foso y luego desde la grada. No se puede estar a todo. Admito que no los tenía nada controlados, pero tengo que decir que molaron mucho. Con las fuerzas repuestas bajé a alimentar mi lado más moñas cantándole entre la gente a Iván Ferreiro. Segunda vez este verano y no me canso, oiga. Me trae sensaciones de mis años mozos con los temas de Los Piratas y me rompe con letras que me han calado entera en los años no tan mozos. Cuesta mucho no dejarse llevar cantando y más me costó salir de allí corriendo para ver a Última Experiencia. Vaya jaleo, pero todos los tontos tenemos suerte y pude ir a Última Experiencia, pasarme a escuchar los últimos 2 temas de Iván y volver a darlo todo en el cierre del escenario pequeño. Me jodió tener que marcharme del concierto de Iván, pero qué a gusto me quedé despidiendo el Gigante con el ritmazo de Última Experiencia. Reventaron el fin de fiesta a golpe de blues y rock and roll, tocando al borde del escenario y con el público loco perdido. Tremendo

 

El Gigante es un festi que tiene un encanto muy particular. Es suficientemente grande como para tener un gran cartel y es lo suficientemente pequeño como para estar super a gusto. Tienes el cespecito por la tarde, los espacios amplios por la noche y la grada si ya no puedes más. Te mueves rápido, pides rápido y tienes más tiempo para disfrutar de la música. Los músicos se pasean entre la gente y te emocionas como un niño. Y los niños se reparten por ahí haciendo volteretas o comiéndose el puño en el suelo. Y tú de concierto en concierto, disfrutando de todo y pudiendo elegir si ponerte delante o bailar desde lejos. Oscilando del pop al rock pasando por un montón de tipos de indie y salpicándolo todo de una pizca de folk y de soul. Es por eso que quieres estar en todas partes, y es por eso que el año que viene repetiremos en el Gigante

Aquí os dejamos una selección de las mejores fotos que hicimos en el Gigante. La galería completa aquí: http://emergentes.es/el-enemigo-festival-gigante-2017-galeria-completa/

Festival Gigante 2017

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